“Parque Sinaloa”, maravilloso jardín botánico, no solo hace las delicias de propios y extraños, sino que funge como un verdadero regulador del clima. Amén que le da un sentido de identidad a la población.

Don Benjamin Francis Jhonston

Nunca imaginó Don Benjamin Francis Jhonston, fundador del Ingenio Azucarero de Los Mochis y, por ende, de la ciudad misma, cuando recogía, envolvía y cuidaba con devoción aquellas pequeñas plantas y semillas en países lejanos para trasladarlas a su inmenso jardín a miles de kilómetros, en que ese jardín particular llegaría a convertirse no solo en pulmón ecológico sino en el orgullo y símbolo mismo de esta ciudad y uno de los más grandes de Latinoamérica.

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Colonia Americana

A principios del pasado siglo, los moradores de la colonia americana, y en especial la misma familia Jhonston se deleitaba ya con las sombras de los frondosos y exóticos árboles y el aroma de sus flores.

Parque Sinaloa

A principios del pasado siglo, los moradores de la colonia americana, y en especial la misma familia Jhonston se deleitaba ya con las sombras de los frondosos y exóticos árboles y el aroma de sus flores.

Hasta ahí llegaban las tenues notas musicales del gran piano de cola que brotaban del teclado que las manos de la señora Jhonston tocaban, lanzando en las cálidas noches de verano melancólicos acordes de Chopin y Mozart o los alegres y vivaces de las Cuatro Estaciones de Vivaldi que, se decía, eran sus favoritos.

Y por las tardes… ¡Qué hermosa sinfonía de pájaros!

Por las verdes veredas de hierbas bañadas del rocío mañanero correteaban alegremente los niños altos y sajones con gritos en extranjera lengua y la estruendosa risa universal, de los infantes de cualquier lugar del mundo.

Por las verdes veredas de hierbas bañadas del rocío mañanero correteaban alegremente los niños altos y sajones con gritos en extranjera lengua y la estruendosa risa universal, de los infantes de cualquier lugar del mundo.

Jardín Botánico

En las noches de estío, hay quienes aseguran escuchar aún las vocecitas extranjeras y las risas, como si aquellos niños altos y blancos aún corretearan por ahí reclamando desde otra dimensión sus espacios de infantiles correrías.

Miles y miles de gorrioncillos quebraban graciosamente sus apurados vuelos mientras piaban acurrucándose buscando refugio en las frondosas copas. Luego, la noche descendía, cautelosa, apagando la luz de abajo para que desde arriba el vibrante titilar de las estrellas bañaran de chispas celestes las dormidas hojas del gigantesco jardín botánico.

Parque Sinaloa

Otros alegres griteríos de niños, jóvenes y adultos. De muchos colores de piel. De distintos acentos. Las que se escuchan en este gigantesco Parque Sinaloa, hoy lugar de sano esparcimiento familiar y eventos especiales.

La Casona de los Jhonston

Otros, aseguran que desde donde existió –y hoy solo quedan ruinas— La Casona de los Jhonston, hienden de nueva cuenta –en noches especiales- los tibios aires de verano, las notas de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, haciendo danzar las altísimas ramas de los añejos árboles y las palmeras “que todavía besan al cielo”.

Aquí… donde en los bellísimos atardeceres, al ponerse el Sol o en las frescas madrugadas bañadas de rocío …o en las tranquilas noches de aromas de hierba y flores… huele a magia. Huele a vida… ¡huele a Dios!

Melchor Angulo

Aquí… donde en los bellísimos atardeceres, al ponerse el Sol o en las frescas madrugadas bañadas de rocío …o en las tranquilas noches de aromas de hierba y flores… huele a magia. Huele a vida… ¡huele a Dios!

Otros alegres griteríos de niños, jóvenes y adultos. De muchos colores de piel. De distintos acentos. Las que se escuchan en este gigantesco Parque Sinaloa, hoy lugar de sano esparcimiento familiar y eventos especiales.

El Nido Verde de Los Mochis, donde los pulmones se purifican y el alma retoza en deleite universal.

Melchor Angulo
Texto: Melchor Angulo

Escritor y Periodista

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Como se hizo este Tour Virtual

Una hermosa mañana de invierno antes de que salieran los primeros rayos de luz, llegamos al Parque Sinaloa. Nos instalamos en la entrada para poder captar los azules y magentas que surgen con gran intensidad en la hora azul…es un momento mágico que dura tan solo unos diez minutos… ¡es un verdadero placer iniciar de ésta manera el día!

A esta hora hay que tener cuidado con la limpieza del objetivo, ya que el sereno del ambiente humedece el objetivo y puede salir manchada la imagen.

Como hacer un Little Planet

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